La Colina de Edeta
Hoy vengo a hablar sobre un libro que he leído recientemente. Se llama La Colina de Edeta y la autora es Concha López Narváez.
El protagonista de esta historia es un niño griego llamado Lisias, que junto con su padre, Licos, un comerciante, llegan a la ciudad de Edeta en uno de sus muchos viajes para vender sus productos y conocer el mundo. Era una tarde gris y tormentosa cuando vieron a un caballo negro, salvaje, fuerte y sin adiestrar que se dirigía hacia ellos asustado. Lo atraparon y vieron que este era perseguido por un niño quien resultó ser le dueño del animal. En agradecimiento por haber rescatado a su caballo, el niño se presentó: se llamaba Ater, era edetano y tenía la misma edad que Lisias (13 años). Además, les ofreció su casa para pasar algunos días hasta que la tormenta cesara y pudieran seguir con su viaje. Ater les presentó a su familia: su padre era guerrero y se llamaba Norisus; su madre, Attia, estaba embarazada, se ocupaba de la casa y los pastos, y por último la hermana de Ater, Amia, tejía, cuidaba el ganado y tocaba la flauta. Como he mencionado, era una tarde tormentosa y cuando Licos estaba en el exterior reuniendo a sus mulas le cayó un rayo encima y no le hizo nada, cosa que hizo pensar a los demás que él había sido elegido por los dioses para ser protegido. Este hecho se difundió por todo el pueblo.
Un día, mientras trabajaban en el campo, Attia dio a luz a un varón al cual le pusieron de nombre Noranus.
Licos y Lisias intentaron marchar de Edeta varias veces, pero nunca podían por culpa del temporal o simplemente porque Norisus y Ater les convencían para que alargaran su estancia con ellos. Se hicieron grandes amigos y formaban parte de la familia. Así hasta que finalmente decidieron instalarse definitivamente en el pueblo.
Ocurren nombrosos sucesos en el pueblo que hacen que Ater y Lisias se hagan más amigos aún, junto con Imilce, hija de la sacerdotisa del pueblo, de la que Lisias se enamoró desde un principio.
Pasados los años, un día llegó de Roma un tal Publio Cornelio Escipión diciendo que ayudaría a los pueblos de la comarca a expulsar a los cartagineses, quienes poseían tierras íberas y les pedían muchos favores. Todo esto a cambio de nada. Así, los edetanos se unieron a los romanos y en una de las batallas murió Licos. Finalmente derrotaron a los cartagineses, pero el tiempo pasaba y los romanos en vez de cumplir sus promesas, empezaron a hacer lo mismo que hacían los antiguos invasores.
El pueblo se dió cuenta y decidieron (no todos) alzarse contra ellos, cosa que no salió bien porque perdieron y murió mucha gente, entre esta: Norisus y sus dos hermanos. Además, debido a unas profundas heridas en las piernas, Ater ya no pudo volver a caminar.
Mientras sucedía todo esto, Imilce se planteaba con quién quería casarse. Entre los pretendientes estaban Ater y Lisias. La chica eligió a Ater, y Lisias partió de Edeta para conocer lugares nuevos, sus culturas, etc. Pero con la esperanza de volver algún día, porque él ya se sentía más íbero que heleno.
PROPUESTA DE JUEGO:
El juego que voy a proponer es uno que pienso que se adapta muy bien a los temas tratados en el libro sobre el día a día de los íberos. Dos de las ideas centrales de la historia son la guerra y la identidad del pueblo. Creo que en un juego como el cementerio se representaría muy bien esto: la guerra porque hay dos grupos que luchan entre ellos, y la identidad del pueblo porque estos combaten por su equipo sin importar que los "maten".
El juego que voy a proponer es uno que pienso que se adapta muy bien a los temas tratados en el libro sobre el día a día de los íberos. Dos de las ideas centrales de la historia son la guerra y la identidad del pueblo. Creo que en un juego como el cementerio se representaría muy bien esto: la guerra porque hay dos grupos que luchan entre ellos, y la identidad del pueblo porque estos combaten por su equipo sin importar que los "maten".

Deberemos concretar esta propuesta.
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